Malformaciones congénitas de la mano


El desarrollo embrionario de la mano se produce en las siete u ocho primeras semanas de embarazo. Nuestros brazos comienzan a desarrollarse como pequeños abultamientos en la pared lateral del cuerpo embrionario y reciben el nombre de esbozos de extremidad. En su desarrollo, el extremo de los esbozos se aplana y ensancha formando la paleta digital, con forma de abanico. Las células de la paleta se organizan en bandas longitudinales de células condensadas, que originarán los dedos, separadas por bandas de células en disposición más laxa. Estas últimas constituyen los espacios interdigitales y su muerte posterior por apoptosis ocasionará la separación de los dedos. Esto explica que a veces concurran más de una malformación en la misma mano, como es el caso del siguiente paciente, que presenta  una fusión de los dedos cuatro y cinco (sindactilia) y un dedo de más a continuación del quinto dedo (polidactilia postaxial) en la misma mano. 

La intervención de la mano congénita no debe demorarse, porque el uso de la mano es fundamental en el desarrollo del niño. En nuestro cerebro, la parte que inerva la función motora y sensitiva del cuerpo se llama homúnculo cortical o de Penfield  y  está ocupado gran parte por la inervación de la mano , por lo que el uso y aprendizaje de las habilidades de la mano es importante para el desarrollo correcto de dicha zona. A los cuatro meses, la evolución psicomotriz de la mano inicia la bimanualidad y relaciona una mano con la otra y las utiliza para coger objetos grandes. A los siete meses de edad, el niño inicia la oposición del pulgar y descubre que puede hacer pinza; al año se considera que la mano está totalmente integrada en la corteza cerebral y a los tres años de edad está establecido todo el control básico de la mano.